viernes, 20 de enero de 2017

X.I Descanso.

Daban las 5 de la mañana en mi habitación y necesitaba descansar, me arrope en las cobijas y como acostumbro gire unas horas antes de poder dormir y unas horas mas tarde me di cuenta que solo me había quedado quieto durante un largo rato y que en realidad no estaba dormido.

Me levante molesto y decidí ir al baño pero la puerta estaba cerrada, la puerta no se movía, rápidamente me alarme y grite, pateé la puerta y golpeé las ventanas, no parecían si quiera vibrar, estaba atrapado, hacía mucho frío, no sentía la punta de los dedos. buscaba por donde escapar como si fuese a encontrar una escotilla en alguna pared, las cosas comenzaban a oscurecerse, sentía que un hilo frío entraba por mi nariz en cada respirar, cuando todo se oscureció y el interruptor no funcionaba, encendí una vela que poco a poco comenzó a apagarse sin consumirse, no podía encender una luz sin que esta comenzara a apagarse y me llene de ira.

El frío no cesaba de aumentar pronto me movía mas lento y la garganta me ardía bastante, encendí un cuaderno para calentarme y luego otro y otro, prendí los muebles, la cama y el colchón, asumí mi muerte y me lancé al fuego pero no me calentaba, no me quemaba.

Todo lo que me rodeaba lo queme, es ceniza en este cuarto helado y no he logrado calentarme, no puedo salir y esta oscuro, estoy dentro de mí, no puedo arder porque no hay nada en mí que pueda convertirse en luz, El fuego duró solo un poco más al quemar mis pertenencias, las hice arder por el frío que sentía, unos minutos después de la oscuridad total, deje de sentir mi cuerpo y deje de sentir mi tristeza, estaba descansando.

miércoles, 4 de enero de 2017

Arbusto.

Han pasado unos años ya desde la primera vez que vi la luz, un par de decadas y la sensacion de ser pequeño con los años crece, la vida no me ha parecido tan corta como muchos aseguran.
En este tiempo me sucitan muchas preguntas como: ¿Que he hecho con mi vida y que he de hacer con el resto?
En este punto de mi vida los sueños no son como los de un niño que repite insesante lo que quiere ser de grande, son mas bien una lista larga de deberes, bastante larga para mi pues me atreví a soñar con ambición.
Y por esto me asalta mi mediocridad y pienso
¿Habre tirado demasiado alto de esta piedra?
 ¿Podría ser feliz con menos?
 ¿Cuanto es lo mínimo necesario para mi bienestar?
 En este momento con un metodo o sin el debo de actuar pues el tiempo insesante no deja de pasar y debo de construir mientras sea joven un sueño que consuele el resto de mis días.
He aprendido a valorar a todo aquel que piensa y a todo aquel que sienta, necesito lograr mis sueños me repito angustiosamente.
He dedicado mi tiempo a conocer mi identidad pues no puedo saber de los otros lo que no se de mí, tambien  me he dedicado a reconciliarme conmigo por todas aquellas cosas que hice y a aceptar lo que soy y lo que no tambien. por mucho que me gustara ser diferente.
Como el despertar alegre, sonreir o reír un poco más, no preocuparme tanto para no sentir tanta ansiedad o dolores de cabeza. Me conformo con pensar que algún día cambiara porque se que lo hara pero se tambien que habra cosas que no lo haran, como esta melancolía mía que desde joven me empujo a volar solo dentro de mi mente y aunque lo deteste a veces es la esencia de mi ser.
Con el paso del tiempo me doy cuenta que mi identidad es algo muy pequeño, cada vez lo veo más pequeño, muchas emociones, sentimientos y pensamientos me fueron enseñados, no brotaron de mi interior. Me unen al mundo pero muchas veces se cree que estas enseñanzas son parte de nuestro ser total y son solo la forma en que me manifiesto o me muestro ante el mundo para que me pueda relacionar.
 Soy solo el sonido que mi cueva hace cuando el viento sopla y solo de eso soy dueño pues el tiempo como el viento siempre ha de pasar y la cueva aunque no lo parezca habrá de derrumbarse. El tiempo es solo una de las fuerzas con las que he decidido dejar de luchar, comprendo mi lugar, mi naturaleza humana y como un arbol me aferro a mi lugar.
No elegí mi naturaleza, yo quería ser un Dios, sin embargo existen gracias divinas bien dispuestas en cada ser y otras que se pueden adquirir, entonces me dedico a buscarlas y a estar en armonía con mi naturaleza, mi mente, mi alma y mi condición humana. Me interpreto desde los otros, en las razones e ideas que conozco para conocerme a mí y compararme con el universo, medirme con lo absoluto por la vaga creencia de que aunque no se que busco existe algo valioso que se encuentra en el propio yo.

No lucho contra el tiempo ni los hechos previos o posteriores a mi, busco la armonía con las esencias buenas de lo absoluto que se manifiestan en el mundo a través de la voluntad de los que hacen de su voluntad el medio material de la bondad, esto con el fin de la paz interna y la adaptación al medio para dedicar mi tiempo a disciplinas infinitas que agudicen mi intelecto, mi capacidad de creación y la agudeza de mi persepción, para ser lo más parecido a mi propia concepción de Dios.

Es bien bastante cierto que mi ser material es un animal aunque haya vegetado mucha de mi vida y mi alma es como un árbol aunque me haya comportado como un animal, hablare en conciso entonces sobre las necesidades de mi alma, del árbol que recide en mi interno que conforma el bien de este vegetal inmaterial, resuelvo entonces tomando en cuenta, mi pensamiento, sentimiento e intuicion que debo enfocar la duración de mi ser a un solo fin, llenar mi alma de amor, el corazón de felicidad, la mente de buenas ideas y mi voluntad de buenas intenciones para así rodearme de seres semejantes y extender en tiempo y espacio la materialización de la armonía y la paz como un oasis de los que estamos cansados de la vida.

Si bien se que no es empresa facil, antes hay que vencer pasiones varias y otros sentimientos que son el obstaculo principal de lo que acabo de expresar y entre los principales obstaculos de esta empresa producto de un despertar espiritual esta está constante merma de mis animos de la que soy presa, que reconozco en la falta de alegría y efusividad que me envuelve -Que seguro estoy, habras notado ya.-  Que hace de mi vegetal inmaterial como un arbusto, un arbol que no da flores ni tiene bellas hojas, que pese a la busqueda de mi autoperfeccionamiento reconozco que mi naturaleza no puede extenderse hacia ese horizonte y que solo a través de la compañia, la necesidad de dar y recibir, puedo completarme con seres semejantes pero bien diferentes a mí, seres que pueden emitir una luz de la que soy falto para completar mi armonía. Mi vegetal inmaterial es como yo, enredado, denso y aunque lleno de frutos poco llamativo como un arbusto y como tal pocas veces alcanzo un baño de luz es por eso que con buena y fuerte intencion extiendo esta rama alargada de mi alma que como una mano extendida te ofrece un fruto mio para que lo lleves contigo, allá donde tu luz habita,