sábado, 16 de mayo de 2015

La gula del tragafuego

El acto de tragar fuego es un espectáculo que fascina al morbo de los espectadores, queremos ver gente sufrir y mientras lancemos monedas al faquir el tragara fuego y se acostara en su cama de clavos, ejemplos que tomare para construir una bella metáfora.

¿Tragaría fuego el tragafuego si le doliera hacerlo? No, pero el verle causa sorpresa, como lo extingue dentro de su ser, dice
Alá: Arderás en el infierno y beberás fuego para calmar tu sed. Entendemos claramente que el fuego no calma la sed, en el infierno padecerás y padecerás necesariamente de aquello que mas habías necesitado y el crecer inmisericorde de esa insatisfacción sera lo único que tendrás, el faquir sigue comiendo fuego pues el fuego no le quema, el humo ha llenado su cabeza y pese a eso logra ver, las cenizas de su propia boca, de sus sonrisas se hicieron ceniza y ahora son piedras en su estómago, los bocados no le saben y ahora se llena con menos, aprendió a disfrutar con otros sentidos. Es justo así como función a la virtud; satisfacerse con poco, tener calma dentro pese a las tormentas y siempre disfrutar de maneras distintas pero quien solo ve al fakir comer fuego, solo ve lo vanal y da una moneda porque eso vale su sonrisa, un pedazo de metal, el fakir traga fuego porque puede hacerlo sin arder y sin quemarse, sin dolor y sin sufrir, traga fuego como un demonio pero no ven que es el exceso quien lo ha purificado y el fuego quien calmo su sed. El fakir es un santo que representa la figura del hombre que purificándose en el fuego comiendo de el, alcanza su calma y los demás le alimentan. ¿Porque pensar que se lástima, que le duele el fuego si es este la purificación? Porque el fuego quema lo mundano, lo vanal, lo que es del cuerpo y la pasión, el pecado.

Y si ves el fuego y huyes de el, es tal vez porque sabes que puedes arder, no como el fakir, que lo puede tragar y tragar, sin gritar o llorar, es el fuego esa forma divina de purificación y conocimiento que hace que mucho de lo que nos placia, deje de placer, sacrificios, el fuego del infierno que purifica el alma y vuelve santo al pecador.

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