Cría cuervos
y te sacaran los ojos, ama a alguien como si no hubiera otra y te dejara la
piel.
Un cuervo
puede marcharse y de hecho lo hará pero cuando el ser amado se queda con la
duda de si eres o no, quien más la ha amado en su vida, se ira de ti. El cuervo
bien puede ir y devorar un par de ojos más y te aseguro eso ya no te inmutara,
tu ser amado besara otros labios, esa forma en la que te amaba, eso que te
alimentaba lo dará en una boca más y eso te puedo asegurar terminara por
arrancarte la vida, porque la vida sigue pero a veces solo pasan los días, las
noches frías y el ver los sueños congelados, luchando por ser, luchando por
nacer, en el abrazo de quien sí vuelve será para recordarte lo lejos que están.
El cuervo se va, te traiciona y te hiere, pero puedes olvidarlo, el cuervo no
es vanidoso ni quiere que seas su víctima eterna de alguna forma, el amado es
vanidoso e imparable, cruel, te mira y cuando sabe que estas a punto de partir,
te extrañan, te necesita y corres… Corres
dispuesto a ser lo que jamás fuiste, a ser las razones por que se quedaba y a
ser el olvido de tus propios errores, quien sane sus heridas. Ya no eres tú, ya
no.
No podemos
culparle, tal vez el amado también se confunde y el pasado es tan duro para el
como nosotros, le acosamos, le conocemos, somos una tentación que quizá a veces
no le deja dormir, un pensamiento que le acosa cuando está dando a su piel y a
otra placer, una sonrisa que recuerda y un par de ojos que quizá se encuentra
en otro lugar, somos el monstro que no bastando le destrozo una primera viene ahora
a buscar si quedo algo de su alma para terminar de devorarla.
Amantes
idiotas, vanidosos, inmisericordes. Es en el amor donde puedes encontrar los
defectos de la humanidad, descubrir tu naturaleza posesiva, no puedes dejarlo
ir, quieres ver esos gestos diciendo: Aquí, en algún lugar por siempre has
existido. Solo para saberlo, solo para ser feliz, llamando la atención del otro
y existen formas varias para ello, el prometerle
manera rotunda ser feliz con alguien más y que no darás un solo paso atrás mientras
sabes que mientras más grites tu felicidad alguien enloquecerá y correrá a ti
mientras le ignoras. También puedes encontrar la forma de hacerte presente en
su vida, mas y más con el pretexto que sea, con la razón que sea y se envuelven
ambos, como las águilas que se toman por las patas y caen, justo antes de tocar
el suelo se sueltan para volar de nuevo pero estas aves no se sueltan, se
lastiman y cuando pueden volar de nuevo, buscan a su pareja de nuevo para
volver a caer. ¿Somos eso? ¿Tan
vanidosos para no darnos cuenta que en realidad somos iguales a los animales
pero le inundamos de un increíble significado a las cosas?
Un par de
aves que si bien pueden volar a donde quieran, ponen en extremo de la línea del
horizonte a otra ave, girando en círculos tan lejos como sea posible pero
siempre sin perderse de vista, dibujan un infinito en el cielo, donde no son conscientes,
donde el pensar con nuestras emociones y el sentir de manera racional, son lo único
que pueden salvarnos de nosotros mismos y de nuestra propia naturaleza que si
bien el a veces seguirla es cercano a lo correcto, otras veces es una cadena
que nos arrastra alrededor de nuestro propio pasado pero sin duda, si algo
parece ser lo correcto, es aceptar esa naturaleza y luego comenzar a cambiarla,
porque no podemos intentar cambiar de nosotros, aquello que no podemos ver,
aquellos ojos que el cuervo nos arrancó solo para irse pues ya no queda
realmente nada de valor nosotros si nos desposeemos de aquello con lo que
podemos ver lo más cerca la verdad.
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