Me miraba al espejo. Anochecia o estaba por amanecer, me miraba al espejo o el espejo me juzgaba a mi.
Me miraba al espejo. Y él sincero me señalo el desvelo, el jugar con fuego...
No me veía enfermo y lo estaba.
No en veía sin vida y lo estaba.
No había sonrisa y hacia un poco de frío del que te duele en la espalda y no te hace temblar, del que ya no importa porque que mas da.
Los pájaros cantaban sus buenos días que asediaban mis oídos desvelados, ebrios de silencio atormentados por mis pensamientos.
Pensaba y no tenia en que pensar,
Miraba y no tenia que mirar,
Sentía y no tenia que sentir,
Vivía pero era sin ti.
Por ahorrarme el reproche a mi mismo. El espejo me decía: Vencido, el corazón: vacío.
La vida me decía lo mismo y lo mismo, lo que ya sabia, lo que ya sentía, lo mismo.
Escribo esto para lo mismo, que sepas que pese a lo mismo, sigo sintiendo lo mismo.
Lo mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario